Algunas mujeres se alegran por poder engañar a la pareja con respecto a su propio placer, se sienten orgullosas por fingir un orgasmo. En ocasiones la mujer finge su orgasmo, ya sea por aburrimiento o por no herir los sentimientos de la otra persona pero, ¿es esto algo de lo que deberían jactarse? ¿es una manera de actuar positiva?
Fingir el orgasmo interfiere en la sexualidad de la pareja, para el que finge porque pierden no solo la oportunidad de pasar un buen rato, si no la oportunidad de pasar buenos ratos en el futuro y al engañado se le priva de la posibilidad de mejorar y le obliga a repetir sus torpezas una y otra vez haciendo más probable que esta situación vuelva a producirse en un futuro. La comunicación sincera en la pareja es clave para intentar lograr que ambos logren la satisfacción sexual que los mantendrá más unidos.
Nada de esto sucedería si supiéramos reconocer las reacciones propias al provocarse un orgasmo puesto que el cuerpo tiene actúa de manera muy concreta tras un verdadero orgasmo, tiene una respuesta física inevitable:
primero aumenta el calor y el fluido en el área vaginal además de experimentar pequeñas contracciones, algo que el hombre fácilmente puede sentir, después los senos se endurecen un poco, algunas mujeres suelen ruborizarse y la respiración se altera. Por otro lado, gritar o gemir suele ser también un signo de orgasmo, aunque no es algo que hagan todas las mujeres.
Por supuesto, la mejor manera de saber si ella ha llegado al orgasmo es tener la suficiente confianza como para poder preguntárselo con total naturalidad y saber que ella te responderá con sinceridad, puesto que fingir el placer simplemente os llevará a un camino de no retorno.







