¿Alguna vez has escuchado hablar del squirting? ¿Te suena la eyaculación femenina? Sigue leyendo…
Recuerdo hace algunos años, cuando era una adolescente sin experiencia que, hablando de sexo con una amiga, comentábamos una escena de una película porno que habíamos visto unos días antes. En la imagen se veía a una exuberante rubia sentada en el canto de un sofá blanco con las piernas muy abiertas, mientras un imponente hombre arrodillado frente a ella le masturbaba introduciendo la mano entera en su vagina. En el momento cumbre de la escena, ella gritaba como una posesa y de su interior brotaba un líquido semitransparente. Esa escena se nos quedó grabada.
Por supuesto, en aquella época no teníamos ni idea de que una mujer pudiera eyacular y pensábamos que era algún efecto especial de la película (¿le habrían metido el líquido previamente?). Sin embargo, años más tarde, descubrimos la eyaculación femenina y lo entendimos todo.
Es posible que a mucha gente, como nos pasaba a nosotras por aquella época, le resulte una leyenda urbana, pero os puedo asegurar que es completamente cierto pero, ¿qué es?
Pese a lo que mucha gente piense, la eyaculación femenina no es orina, pero tampoco es el flujo vaginal que solemos tener cuando estamos excitadas. La experiencia de eyacular al tener un orgasmo se asocia generalmente al punto G, sin embargo hay mucha controversia en este tema. Los estudios realizados hasta el momento indican que el líquido eyaculatorio femenino, al igual que el masculino, es expulsado a través de la uretra, producido por las glándulas de Skene, siendo su cantidad variable de mujer a mujer, e inclusive de una experiencia a otra. Algunas mujeres tienes más desarrolladas que otras estas glándulas, es decir, no funcionan de la misma manera en todas las mujeres, por lo que existen casos casos en los que la secreción ni siquiera se produce. Generalmente sale en poca cantidad, pero puede ocurrir que sea mucha, debido a que estas glándulas tienen una asombrosa capacidad para vaciarse y llenarse en pocos segundos. Así, por ejemplo, si el orgasmo se prolonga, y las contracciones vaginales son numerosas, se puede segregar una cantidad realmente llamativa.
Según los expertos, el squirting no hace que el orgasmo sea más placentero aunque, como ya hemos comentado antes, está muy relacionado con los orgasmos intensos y prolongados. Lo que sí es cierto, es que este fenómeno le dan un punto morboso al sexo, tanto para él como para ella.
¿Lo habéis sentido alguna vez o habéis estado con alguna mujer que eyaculara? ¿Qué opináis?




