Las parejas abiertas son aquellas que tienen libertad para mantener relaciones con otras personas y que, aunque tienen un compromiso afectivo entre ellas, no tienen exclusividad sexual, pero si afectiva. No asocian las relaciones sexuales con los vínculos afectivos, por lo que aceptan mantener relaciones sexuales con cualquier otro pero no aceptan que la pareja se enamore de otra persona.
En las parejas abiertas suele haber un código de conducta, unas reglas que ellos mismos se marcan en las que se incluyen si se cuentan entre ellos o no las relaciones mantenidas con terceros. Unos prefieren saberlo todo y otros prefieren no saber nada, para sentirse plenos cada pareja debe experiemntar y encontrar las normas que les haga más felices.
En las parejas abiertas no existen ni la poligamia ni la infidelidad, no existe la necesidad de mentirle a la pareja, las reglas de juego están consensuadas por los dos miembros. Por los motivos que hemos contando al principio, una de las reglas más comunes entre estas parejas es el no pasar más de una noche con la misma persona para evitar la afectividad.
Hay quien opina que las parejas abiertas son fruto de miedos e inseguridades de uno o ambos miembros de la pareja, y quien piensa que son una forma de superar la monotonía y vivir nuevas experiencias. No todas las parejas se atreven a experimentar este tipo de relación. Está más dirigida a parejas de mentalidad abierta que no conozcan los celos y quieren probar cosas nuevas.




